martes, 16 de febrero de 2010

El Instituto Mental de la Santa Creu


MI PRIMER REPORTAJE
Hace tiempo que Josep Maria Comelles, un autor especializado en antropología médica, vino a verme y me pidió prestadas fotografías para su libro Stultifera Navis (La nave de los locos); que tomé a finales de los setenta en el Instituto Mental de la Santa Creu. El tema derivaría más adelante un documental que podéis contemplar en internet.
En verdad éste fue mi primer reportaje humanista, muy distante del siguiente que realicé 15 años más tarde "El Futuro Existe"; pero ya aprendí con él una premisa inolvidable: nunca hay que enfrentarse a un reportaje con ideas preconcebidas. Al final hice grandes amigos entre los internos.
Por mi juventud y por los prejuicios de la época, al principio, dí por sentado que un manicomio era un lugar siniestro, poblado de seres peligrosos. En contrapartida, la libertad de aquellos años de transición me permitió entrar libremente en el centro -sin pedir permiso a nadie- con la complicidad de los técnicos asistenciales y aprovechando que los sábados no habían médicos. Una oportunidad que hoy en día sería imposible. Sin embargo, gracias a ello soy, junto con el Dr. Jaén, poseedor de los escasos documentos fotográficos que sobreviven al hoy demolido manicomio.
Cuando, gracias a la exposición, se difundió en la prensa el lamentable estado del Instituto Mental (mira este enlace) al por entonces director Delfí Abella, psiquiatra y componente del grupo musical "Els setze Jutges", casi le cuesta el puesto de trabajo.
Pero finalmente, y ante la presión de la prensa, las instituciones mejoraron las nefastas condiciones del manicomio antes de su cierre definitivo en 1992. En este vídeo de 1 minuto podéis ver algunos retratos que tomé (las fotos finales no son mías) usados por Josep Maria Comelles en su documental.
video
La muestra se inauguró en el Café-Teatro LLANTIOL de Barcelona, con un memorable espectáculo y la asistencia de los pacientes acompañados de los técnicos sanitarios que los cuidaban. Hoy esa aventura tipo "Alguien voló sobre el nido del cuco" sería imposible.