domingo, 12 de abril de 2009

UNA FAMILIA EXCEPCIONAL


Amber y su padre, en la cámara de aislamiento, esta semana

Continúo trabajando en un nuevo libro, en el que tanto Jordi Rovira como yo intentamos profundizar, y explicar, qué es y cómo afecta el cáncer a los niños. Sin embargo, gracias a esa poderosa herramienta de comunicación que es internet, puedo poneros al día de algunos aspectos especialmente emotivos, antes que el libro se publique.

Desde el punto de vista del fotógrafo, la comunicación con las personas que fotografías es esencial. Pero también importa mucho la dirección opuesta, es decir, la comunicación de las personas que fotografías contigo. Tras obtener su consentimiento os transcribo el mail de Mariló, una mujer con un coraje excepcional, que padece cáncer y ha tenido que dejar de lado su enfermedad para cuidar a su hija Amber con leucemia. Jordi y yo asistimos al trasplante de médula de Amber. Leeros el mail que nos envío Mariló. Sus palabras valen más que mis imágenes. ¡Ojalá también lo lean los representantes de Disney!


Hola chicos !!

Como supongo sabréis a Amber le hicieron la transfusión de células madre el martes 17 de marzo. La verdad es que los primeros días después de la transfusión parecía no haberle afectado mucho pero el domingo de esa misma semana su estado empeoró terriblemente, como consecuencia de la falta de defensas le salieron llagas en la boca, esófago y estómago. Automáticamente dejó de comer (está alimentada vía catéter). La boca se le inchó muchísimo y ha estado muchos días con fiebre. Pobrecita mía no soportaba ni el ruido ni la luz. Lógicamente se ha mostrado muy irritable, enfadada con el mundo entero (incluída su mami) y al no poder hablar lo único que ha hecho ha sido gruñir. Su padre y yo hemos sido espectadores sin poder hacer nada, ¡ qué duro ha sido verla sufrir tanto...! y la cantidad de medicamentos que le han puesto... incluso tiene una bomba de morfina para aliviarle el dolor.

No obstante, parece que empieza a mejorar, la boca no la tiene tan inchada y está más ratos despierta (gruñir todavía gruñe!!) y hace 24h que no tiene fiebre: oé, oé, oé...!!! La comida todavía ni probarla pero todo se andará!

Quiero ser optimista y pensar que lo peor ha pasado, así que si todo va bien lo único que le quedará para acabar el tratamiento después del auto-transplante serán unas sesiones de radioterapia y ya está !!!!!!! Y este verano......a EuroDisney (su sueño!) !!!!!!!!

Espero poder volver a escribiros con buenas noticias.

Un abrazo y cuidaos mucho !!!!!

Mariló.

Amber y Mariló se animan la una a la otra minutos antes del trasplante

Amber entra en el quirófano


El equipo del hospital de Sant Pau durante el trasplante

Nuevo mail: 20 de abril de 2009:

Hola a todos y todas,

Os comunico que Amber se ha recuperado muy bien del autotransplante. Después de sufrir lo insufrible está hecha un flor. De hecho, la doctora Torrent nos ha comentado que es posible que le den el alta durante esta semana: ¡qué emoción!. Todavía le queda la radioterapia y obviamente, los controles, pruebas y análisis los tendremos todavía durante mucho tiempo pero el hecho de no tener que dormir más en el hospital se nos presenta como algo maravilloso !!!!!!!!!

Además, Amber ha dicho la frase mágica: "mama, me aburrooooo..." que para ella no significa nada pero a mí me suenan a música celestial porque eso significa que se encuentra realmente bien y que, efectivamente, se aburre como una ostra de estar en el hospital.
En fin, que todo va por buen camino.

Un abrazo a todos y cuidaos mucho !

Mariló.

domingo, 22 de marzo de 2009

¡ FOTÓGRAFO DE VIAJES !




A principios de los noventa empezó lo que sería para mí la mejor escuela de fotografía de viajes posible, por mi poca experiencia: colaborar con RONDA IBERIA. Mi compañera -y eterna representante- Anna Oliver, pidió una cita con Damián García-Puig para mostrarle mi trabajo. No había mucho todavía: paisajes de Banyoles y campesinos de la Garrotxa. Esta combinación de retratos y naturaleza convenció al entonces jefe de arte del grupo Zeta y me recomendó como colaborador a Montse Fernández, la directora de la revista.

Un buen día me llamó José María de la Torre, que pasados 18 años todavía está en la redacción, y escuché las palabras más bellas que fotógrafo novel alguno pueda oir: “¿Te apetecería ir a….? La revista facilitaba película, asumía los gastos de revelado y, en el paquete, también incluía el hotel, un vehículo ¡e incluso honorarios!.

Mi primer encargo fue “La ría de Vigo”. Atendiendo a la ley de Murphy, aquella semana diluvió sin parar todos y cada uno de los días. Sólo unas pocas horas cesó la lluvia. Fueron tales los aguaceros que cayeron que, probablemente, yo debía ser el único ingenuo que conducía, arriba y abajo, a la búsqueda de una triste foto de alguien paseando sin paraguas bajo el diluvio que caía.

Cuando regresé, con las pocas imágenes que invitaban a pasear junto a la espléndida ría y la acogedora ciudad de Vigo, adjunté con mis fotos una colección de recortes de los boletines meteorológicos de la zona. Certificaban que los elementos habían sido hostiles.

Por suerte el director de arte encontró razonable la calidad de las imágenes, a la vista de los catastróficos informes de la prensa gallega, y tuve una nueva oportunidad: Barcelona-92. El tiempo me fue más favorable e incluso le saqué juego a los nubarrones que se cernían sobre la Sagrada Familia.

Cuatro años duró la relación con RONDA IBERIA hasta que, tras unos desastrosos resultados de la compañía debido a la crisis económica de mediados de los noventa, alguna sesuda mente decidió que, la manera de compensar los millones de pérdidas que tenía la compañía, era cesar los encargos a los fotógrafos y despedir a la directora.

La revista se autofinanciaba de sobra con la publicidad e incluso dejaba beneficios a Iberia. Pero como hay ejecutivos que, de entrada, justifican los desmesurados sueldos que perciben despidiendo empleados y recortando “gastos superfluos”, las altas instancias de la compañía aérea, recién fichadas para que despegara de la crisis, acabaron con mi colaboración (y con la de los demás fotógrafos) con RONDA. La publicidad ha caído y ahora esas cosas que cuento suenan a batallitas del abuelo Cebolleta. 

Como explicaba en mi entrada "El Gran Premio Mexicano" lo bueno de la prensa española es que te trata con un cariño exagerado… Por suerte ya había adquirido el bagaje suficiente para enfrentarme a colaboraciones más ambiciosas. Y mi experiencia profesional se enriqueció a velocidad crucero, ¡aunque ya nunca a la de los aviones de Iberia!.


miércoles, 4 de marzo de 2009

UNA PERIODISTA EN CIERNES

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Por mi experiencia, es muy difícil conseguir una foto que valga tanto. Tomar una foto es fácil, pero que sea buena... eso es harina de otro costal. Mireia tiene claro que desea estudiar periodismo. Sus opiniones, a pesar de su juventud, son muy interesantes, de manera que le cedo la palabra y voy a limitarme a ilustrar su crónica como buenamente pueda. ¡Qué mejor que el comentario de un reportaje, visto por la propia protagonista!. ¡A cada cual lo suyo!


UN DÍA CON TINO

El otro día viví una gran experiencia con Tino Soriano y con Jordi Rovira que me acompañaron durante todo el día, haciéndome fotos y conociendo mi entorno para un libro que están haciendo.

Soy una niña enferma de cáncer y no todos los días son buenos como por ejemplo, el día que conocí Tino y a Jordi que era un día anímicamente gris. Estaba en el hospital recibiendo tratamiento y vinieron a conocerme y no les pude decir ni “hola”.


La segunda vez que nos volvimos a encontrar, fue mucho mejor, ya no estaba ingresada y no recibía tratamiento y no se podían creer que fuera la misma persona del hospital. Sin tratamiento vuelvo a ser yo, una persona habladora y alegre. Acompañada de mi madre y de mi prima Berta, Tino y Jordi vinieron a conocer como es mi día a día.

Por la mañana voy a fisioterapia, para recuperar la movilidad de la pierna operada. Primero con la ayuda de una máquina y después con las manos de la “fisio” me mueven la rodilla. Después nos vamos corriendo a casa a comer porque a las tres viene mi maestra.

La gente se piensa que como que como que tengo esta enfermedad, dejaría de dar clase, pero no, yo desde el principio no he querido dejar los estudios. Como que no puedo ir al colegio tengo una maestra que me da clase y hago los mismos trabajos y exámenes que mis compañeros pero en casa. Algunas veces a la salida de la escuela los amigos vienen a verme y charlamos un rato.
Al principio todo se hacía muy largo y ahora ya veo el final.

viernes, 20 de febrero de 2009

CARNAVAL-2009

DOS ÁNGELES EN EL HOSPITAL DE SANT PAU

En este blog suelo comentar detalles y vicisitudes sobre reportajes que ya están publicados, pero hoy no he podido resistir la tentación de mostrar esta fotografía, tomada ayer en pleno Carnaval.

Vicky y Amber padecen una grave enfermedad. La Fundación Enriqueta Villavecchia nos ha encargado al periodista Jordi Rovira y a mí, que trabajemos en un libro que se publicará a finales de año, coincidiendo con el veinte aniversario de esa entidad. Será la segunda parte de "El Futur Existeix", fotos colgadas en mi web (Ver: Medicina).

¿Por qué este libro? Esperamos que sirva para informar, para explicar con imágenes y palabras sencillas a los familiares de los niños qué es y cómo se combate el cáncer. Para mostrar a la sociedad los avances que la medicina ha conseguido en los últimos veinte años, y recordar el camino que todavía queda por delante y los problemas que aún tenemos que solventar. En resumen, una combinación de optimismo y de obligaciones.

Y ahí nos tenéis a Jordi y a mí, con nuestras mejores intenciones, derrochando cordialidad por fuera para cumplir con nuestro trabajo de informadores.

Solo me gustaría deciros que para los familiares de los niños, para los profesionales de la sanidad, para los voluntarios, los maestros, los trabajadores de la Fundación y para nosotros mismos, es muy duro. Todos intentamos cumplir de la mejor manera posible con nuestro trabajo. El objetivo es curar a esos niños y que, suceda lo que suceda, tengan una calidad de vida tan óptima como sea posible.

A menudo trabajas con el corazón encogido cuando tomas fotografías como las de ayer.

Pero es Carnaval (Carnestoltes en catalán) y hay que celebrarlo. Blancanieves y Cenicienta viven en las cámaras de aislamiento. Dos ángeles en el hospital de Sant Pau.

Vicky con el periodista Jordi Rovira

sábado, 7 de febrero de 2009

GUERRA EN BOSNIA

NUESTRO HOMBRE EN SARAJEVO

En marzo de 1990, cuando la guerra de los Balcanes se acababa, El País Semanal nos envió a Jesús Rodríguez y a mí a Sarajevo para que hiciéramos, entre otros, un reportaje sobre Carlos Westendorp. En pocas palabras resumiré la situación: Carlos era el Alto Comisionado de las Naciones Unidas y trabajaba en una constitución y una bandera para Bosnia-Herzegovina, que debía ser aceptada por los tres bandos contendientes. ¡Ahí es nada!

Su misión era muy arriesgada. Tanto los extremistas serbios, como los croatas o los musulmanes, deseaban matarlo para tener una excusa con la que comenzar de nuevo las hostilidades. Por esa razón estaba protegido por una escolta de veinticinco guardia civiles de élite que se turnaban las veinticuatro horas del día a su alrededor. Y ahí estábamos nosotros dos. Cuando íbamos en coche conducían a toda velocidad, en zig-zag, o tomaban las curvas derrapando igual que en las películas, para evitar posibles francotiradores, tristemente célebres en Sarajevo.

Westendorp mediaba con los líderes de las distintas facciones y, para ganar tiempo, solía usar un helicóptero de la OTAN tripulado por alemanes. En una hora llegábamos, por ejemplo, a la República Srpska, para negociar con Biljana Plavsic, que actualmente cumple condena en Suecia por su responsabilidad por crímenes de guerra. El peligro era constante. La semana anterior habían derribado un helicóptero como el nuestro y murieron varios colaboradores de Westendorp. Nunca me han gustado demasiado los helicópteros y, en esta ocasión, reconozco que volé por pura profesionalidad. O eso, o me quedaba sin las fotos.

En el transcurso del reportaje conocí en Banja Luka al ministro de exteriores británico Robin Cook y asistí a una reunión secreta de la OTAN dirigida, creo recordar, por el general Naumann. Esta es una de las grandezas de mi oficio: eres un testigo privilegiado de tu tiempo, por tu obligación de situarte a tres metros para obtener las imágenes.

Sin embargo la historia que quería contar es otra: llegamos desde Mostar en autobús con Jesús y fuimos directamente al Cuartel General de las Naciones Unidas. Al cabo de un par de horas de espera, aislados en un despacho, la secretaria nos avisó que Westendorp estaba listo para una sesión de fotos.

Cuando por fin apareció le pregunte ¿a dónde vamos? y obtuve la respuesta que más temía: “Donde tú digas. Tú eres el fotógrafo”. Menos mal que no remató con el consabido "Tú eres el artista". Yo conocía Sarajevo por lo que había visto desde la ventanilla del autobús mientras pasábamos por la avenida de los francotiradores. Nada más. El Alto Comisionado solo disponía de media hora, de manera que tuve que tomar una decisión rápida. Me acordé del edificio destruido del periódico Oslobodenje. Sus ruinas eran un símbolo de la lucha por la libertad de los ciudadanos de Sarajevo. Allí tenía que tomar la foto y ahí dirigí la comitiva. Cuando llegamos le pedí a Westendorp, con toda naturalidad, que avanzara unos pasos entre la maleza para tomarle un retrato.

Fue entonces cuando, suavemente, algún escolta me susurró: “Toda esta zona podría estar minada. Si quieres situar a Carlos en medio, primero camina tú y comprueba que el terreno está bien”.

Bueno, aquí está la foto. No es fenomenal pero demuestra que, a menudo, se tienen que tomar decisiones importantes y rápidas en fotoperiodismo. Y eso no lo enseñan en las escuelas...


sábado, 31 de enero de 2009

LOS SANFERMINES

LECCIÓN DE EFICIENCIA

San Fermín fue una cura de humildad. Si, como fotógrafo, hubiera albergado una mínima vanidad sobre mi trabajo, tras comprobar la efectividad de los compañeros de la prensa diaria o los reporteros de agencia, se me habrían ido las ganas de creerme alguien especial. Los Sanfermines son una auténtica prueba de fuego para un fotógrafo. El evento principal transcurre a las ocho de la mañana: el encierro. La carrera de los toros frente al objetivo dura apenas unos segundos... que a mi se me antojaron milésimas.

Para llegar a la esquina de la calle Estafeta tenía que levantarme antes de las cinco de la mañana. Siempre había dos o tres fotógrafos más madrugadores que ocupaban ya una plaza. La posición se elige respetando escrupulosamente el orden de llegada. Tres horas de espera para seis segundos de acción.

El encargo fue de la revista norteamericana Smithsonian Magazine y decidí fotografiar con película diapositiva. Para variar, el tiempo fue malo. Cielos cubiertos y poca luz a esas horas. En el pequeño intervalo que los toros pasaban por delante, apenas conseguí impresionar siete u ocho fotogramas. Entonces venía la lección: mis compañeros de prensa diaria, en el mismo lapso, habían cambiado de objetivo, de cámara, de encuadre… y apartando la mirada del ocular describían –y así luego lo demostraban en su respaldo digital- todo lujo de detalles y de circunstancias que, por descontado, para mí habían pasado desapercibidas.

Como yo no tenía experiencia sobre los Sanfermines, le pedí ayuda a un fotógrafo pamplonica, Luís Azanza, que con generosidad me indicó los mejores lugares para fotografiar, estuvo siempre pendiente de mí y, si le dais un vistazo a su web http://www.luisazanza.com/ veréis que destila creatividad a chorros. Por descontado, su apartado de los Sanfermines es fenomenal. Él y muchos otros colegas no tuvieron ningún inconveniente en compartir su experiencia conmigo. A menudo son los mediocres los que se guardan “sus secretos”.

sábado, 17 de enero de 2009

FUNDACIÓ "LA CAIXA"

PROYECTOS SOCIALES

Uno de los encargos más apasionantes de mi carrera fue una idea de la Fundación "la Caixa": documentar algunos proyectos sociales emblemáticos y utilizar esas imágenes en campañas publicitarias que anunciarían concesiones de becas para proyectos sociales.

Durante meses fotografié emigrantes sin papeles, adultos y niños en prisión, disminuidos psíquicos y físicos, familias sin recursos en barrios infectos… unas veces con más acierto que otras, pero siempre procurando narrar lo que tenía delante en su justo punto. Ni pasarme de dramatismo, ni buscando ejercicios de composición a costa de los problemas de esas personas.

Este trabajo me permitió experiencias maravillosas, como habitar en un piso donde compartían una vida independiente un grupo de muchachos con Síndrome de Down; observar terapias con animales para jóvenes con autismo o participar en colonias destinadas a familias con niños pequeños (todas cumplían penas de cárcel por delitos menores) a punto de acabar su condena.

Obviamente a muchas personas en prisión atenuada que ya estaban buscando trabajo no les apetecía lo más mínimo aparecer en campañas publicitarias vistas por millones de personas en prensa y televisión. Por descontado que no tomé una foto sin consentimiento, pero me encontré con una curiosa restricción: cuando los niños viven presos con sus padres, éstos no tienen la potestad de permitir que les fotografíen. Por decirlo de alguna manera, el consentimiento correspondería al Estado que, como no lo da (de hecho no supe a quien pedirlo) me obligó a fotografiarlos de espaldas.

Cuando al final se eligieron las imágenes de la campaña surgió un nuevo problema. Hacía falta el permiso de algunos emigrantes sin papeles que, dada su situación irregular, se habían negado a firmar el consentimiento. Pero como un banco es un banco, y siempre es previsible una demanda contra una entidad financiera si no están bien ligados los derechos de imagen, no tuve más remedio que perderme entre carreteras vecinales de La Mancha hasta que divisé a “mis emigrantes” recolectando uvas en unas viñas alejadas del camino. Fue como buscar una aguja en un pajar, pero al final firmaron y sus imágenes inundaron las oficinas de La Caixa y, de rebote, los conoció España entera.

miércoles, 14 de enero de 2009

PLACERES ITALIANOS

UMBRIA, UNA PORTADA COMPLICADA





Mi primer reportaje importante para National Geographic Traveler me llevó a Umbría. El encargo consistía en fotografiar esa bellísima región italiana, cercana a la Toscana, desde la mirada de una familia rica. El hilo principal de la narración era “Alquilar una Villa en Italia”, un lujo al alcance de muy pocos.

El reportaje gustó. Tanto, que decidieron que sería el tema de portada. El problema era que no había ninguna fotografía con los atributos para ello: espacio de sobra por arriba para el logotipo de la revista, y zonas neutras laterales que los diseñadores aprovechan para anunciar los contenidos.














Me enviaron en un mes de octubre para tomar una foto. Pero no una imagen cualquiera. Sería la portada. Por internet, en portales inmobiliarios, busqué algunas mansiones adecuadas y con una lista de cuatro o cinco potenciales mansiones marché a Umbría.

Lo que no contaba es que una tremenda niebla cubriría casi por completo la región aquellos días. Como es lógico, al principio me desesperé. Pero, como siempre, el conflicto fue la solución. Tras mucha paciencia, cuando la niebla se retiró poco a poco cuando el sol calentaba el paisaje, quedó libre la parte superior del encuadre y los editores del Geographic quedaron encantados con la portada. Tanto que, más adelante, la utilizaron para buscar nuevos suscriptores para la revista.

Otra buena noticia fue que una de las fotos de Umbría, la que tomé en la basílica de San Francisco de Asís, fue también portada de una de las ediciones de “El Código da Vinci”. ¡ Un reportaje de portadas !



















sábado, 10 de enero de 2009

LA VUELTA AL MUNDO EN 28 DÍAS

EL MUNDO EN UNAS VACACIONES

Uno de los reportajes más difíciles que me han encargado y un sueño para cualquier fotógrafo. Con motivo del 20 Aniversario de la revista VIAJAR, en compañía de Mariano López, recorrimos Rusia (con el Transmongoliano); China (el Pekín Express) y, aunque estaba previsto en un principio atravesar los Estados Unidos en tren, al final alquilamos un coche para detenernos en algunos destinos que nos interesaron más. Un auténtico maratón que todavía estoy digeriendo.




Como fotografiaba con película, salí con una Leica M6 y dos objetivos (28 y 35 mm) y una Nikon FM2 con dos ópticas diferentes: un 20 y un 85 mm. La anécdota fue que, a los pocos minutos de abandonar Moscú, la palanca de rebobinado de la Leica se me quedó en la mano y no hubo forma de repararla en todo el viaje. De manera que tuve que improvisar con mi vieja réflex y, encima, dados los horarios tan apretados con que viajábamos, nada de “hora mágica” ni otras lindeces. Inauguré un nuevo estilo de fotografía menos glamoroso, pero que con el tiempo resultó muy eficiente: el “aquí te pillo, aquí te mato”. Así se hace uno reportero, a base de sustos.

48 HORAS EN...

PARAÍSOS Y GASTRONOMÍA

Un exponente de cómo son muchos encargos de fotografía profesional fueron mis primeros trabajos para la National Geographic Society, hace ahora 10 años. No me enviaron a los confines del mundo -como me hubiera gustado- para lucirme con un arriesgado reportaje de aventuras. La realidad fue menos galmorosa: me propusieron colaborar en la sección “48 horas” de la revista. Como el título indica, el reportero se pasa un día o dos en el destino, fotografiando hoteles, restaurantes de moda y tiendas “chic”. La primera foto que publiqué en NG Traveler fue la del hotel provenzal “La Bastide de Capelongue” y la segunda, la del hijo de la propietaria, un joven chef poseedor de una estrella Michelin.

La comida no la olvidaré mientras viva. Abrieron el restaurante sólo para mi y, tras tomar las fotografias oportunas, degusté todos y cada uno de los platos que me vino en gana. “No podrías haber pagado el coste de esta comida” –me comentó el chef. Cocineros y personal auxiliar trabajaron contra reloj para elaborar una veintena de exquisitos platos. He aquí una de las grandes verdades de esta profesión: en fotografía profesional de viajes cobramos para mostrar lujos y paraísos a los que no podríamos haber accedido con el dinero que cobramos.
Hoy en día las revistas de viaje publican extensos artículos centrados principalmente en la hostelería y en la gastronomía. Éste es un buen consejo para los que se quieran dedicar a la fotografía profesional de viajes. Mucho chef mirando a cámara y suites de lujo es la tendencia.

O, como en otro de los encargos que hice también para Traveler, el tema fue un tópico recurrente: el mundo de la moda en Milán. ¡Ah! Y de vez en cuando un monumento iluminado o un crepúsculo espectacular para que no se diga… Por algo hay que empezar.